¿Dónde vivir mientras reformas tu casa?

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Reformar una vivienda es hacerla tuya, es adaptarla a tus gustos y necesidades: la oportunidad de construir el hogar con el que siempre soñaste. Pero también supone un vuelco para la rutina diaria tanto del propietario como de sus convivientes. De ahí que probablemente te preguntes dónde vivir mientras reformas la casa.

Films como Esta casa es una ruina (1986) ilustran algunas de las situaciones —veces divertidas, otras incómodas— que se experimentan cuando la propia vivienda está en obras y no hay más alternativa que sobrellevarlas durante días o semanas. La realidad, aunque menos rocambolesca que esta ficción, demuestra que es difícil convivir con el ruido y el trajín de una reforma.

Por fortuna para los interesados, vivir en casa durante una obra es perfectamente viable, siendo además la opción más práctica y económica en la mayoría de los proyectos de reforma. Para lidiar con esta situación, eso sí, es conveniente planificar la reforma por fases, armarse de paciencia y priorizar las intervenciones en áreas esenciales para el bienestar personal, como la cocina o el cuarto de aseo.

3 recomendaciones para hacer reformas viviendo en casa

Anticiparse a las dificultades y molestias

Una simple reforma puede marcar la diferencia entre una vivienda cualquiera y el hogar soñado. Por atractiva que sea la recompensa, este proceso conlleva una serie de molestias y dificultades que no todos están dispuestos a asumir.

Resumiendo aquí algunos de los problemas más comunes, destacan la pérdida de privacidad en horario diurno. Por respetuosos y profesionales que puedan ser los obreros, deberán permanecer en el interior de la vivienda, desempeñando su actividad a pocos metros del resto de la familia y de sus tareas cotidiana. Esta circunstancia puede generar, al principio, un cierto estrés e incomodidad en los convivientes.

Por otra parte, los quehaceres inherentes a una reforma ocasionan un desorden y suciedad momentáneos en habitaciones como la cocina, el salón o el cuarto de baño, donde el polvo y los desperdicios de materiales pueden multiplicarse con rapidez. Tampoco es infrecuente que el acceso a las habitaciones en obras quede restringido durante unas horas o días, para respetar los tiempos de secado del cemento o la pintura y evitar que los menores de edad o los animales de compañía causen estragos en estas superficies.

Anticiparse a estas molestias es una forma de disminuir su impacto en la vida diaria de los inquilinos y propietarios. Por ejemplo, adquirir una aspiradora de mano permite agilizar la limpieza del polvo superficial en habitaciones como el salón o el dormitorio (incluso si la reforma se encuentra en el otro extremo de la vivienda, la suciedad se las arreglará para depositarse en lugares inimaginables).

Planificar por fases y establecer un horario

Especialmente en proyectos de reforma duraderos, organizarse es vital para garantizar el acceso a los suministros básicos y el mutuo respecto entre los convivientes y el personal responsable de las obras. Cuando la reforma se divide en fases, resulta fácil planificar cada una de las intervenciones y reducir su impacto negativo en el día a día del propietario.

Con una adecuada planificación, reformar el baño viviendo en casa no tiene por qué imposibilitar el acceso a la ducha, el baño o el lavabo al mismo tiempo; por ejemplo, el plato de ducha puede renovarse mientras se deja libre la bañera, y viceversa. Así, el proyecto puede avanzar al ritmo deseado, sin que la familia tenga por qué pasar apuros y molestias. Por si fuera poco, la división de la reforma en etapas proporciona un mayor control del presupuesto.

Los horarios también son una herramienta útil. El propietario y los responsables de la reforma deben acordar las horas que se destinarán al trabajo y al descanso durante el día. Con ello, si algún miembro de la familia teletrabaja o desarrolla una labor doméstica, podrá organizarse fácilmente sin obstaculizar el desarrollo de la reforma. En cualquier caso, preparar la casa para la reforma contribuye a reducir estas incomodidades y a preservar el bienestar en el hogar.

Priorizar las instalaciones y reformas indispensables

Del consejo anterior se deduce que el orden de los factores sí altera en este caso el producto final, entendido como el nivel de satisfacción de los contratantes de la reforma en cuestión. Por grande que sea la estancia, las obras paralizarán una parte de sus servicios y suministros. Por esta razón, se recomienda priorizar el cuarto de baño. Por su parte, reformar la cocina viviendo en casa también supone ciertos contratiempos, que pueden reducirse con la división del proyecto en fases, por ejemplo.

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